Rodilla y cadera: valgo, varo, hiperextensión y compresiones intra articulares
Mauro Lastrico, Laura Manni – Fisioterapeutas
La rodilla es el punto de convergencia de fuerzas provenientes de la cadera y del pie. Los patrones patológicos siguen una progresión lógica determinada por la intensificación del acortamiento muscular: desde la hiperextensión y la rotación interna iniciales hasta la flexión y la rotación externa en las fases más avanzadas. El análisis vectorial identifica los músculos responsables de cada patrón y explica el mecanismo de las compresiones intra articulares a nivel de cadera, rodilla y tobillo.
El documento PDF adjunto, disponible para descarga gratuita, desarrolla el análisis vectorial completo con imágenes y referencias bibliográficas.
Cadera: dominancias musculares que cambian con la carga
Con el fémur como punto móvil — sin carga — la dominancia vectorial es en flexión de cadera. Con el fémur como punto fijo — bajo carga — los mismos músculos cambian la dirección de su acción: en lugar de llevar el fémur hacia la pelvis, llevan la pelvis hacia el fémur. El iliopsoas y el recto femoral, traccionando a través de sus inserciones pélvicas, determinan la inclinación pélvica anterior y la hiperlordosis lumbar. Los extensores de cadera — isquiotibiales y glúteos — aunque se oponen a esta acción, son subdominantes cuando la carga axial aumenta la estabilización requerida de la articulación.
La dominancia en aducción está determinada por los aductores femorales, el grácil, el glúteo mayor (a través de la tuberosidad glútea), el pectíneo, el cuadrado femoral y el obturador externo. La dominancia rotatoria bajo carga es en rotación interna — semitendinoso y semimembranoso, con el aductor mayor y el grácil como coagonistas.
Síndrome del piriforme: dos escenarios opuestos
El piriforme puede sobrecargarse en dos escenarios opuestos. Con rotación interna y abducción del fémur — como en el valgo de rodilla — el piriforme debe activarse a alta intensidad para contener la articulación. Con varo de rodilla, la cabeza femoral es «empujada» dentro del acetábulo, y el piriforme, con sus inserciones aproximadas, debe trabajar con un tono basal aumentado para ser eficaz como ligamento activo. En ambos casos, el aumento de la Fuerza Resistente reduce la Fuerza de Trabajo disponible, produciendo ineficiencia mecánica y sobrecarga que puede comprimir el nervio ciático.
Rodilla: hiperextensión bajo carga
En bipedestación, con el pie como punto fijo, los isquiotibiales traccionan la tibia posteriormente. Dado que la tibia no puede moverse hacia atrás, la tracción se traduce en un empuje de la rodilla hacia la extensión. Del mismo modo, el tríceps sural, con su inserción femoral anterior respecto al talón como punto fijo, tracciona el fémur posteriormente. Los verdaderos motores de la extensión bajo carga son el par isquiotibiales-tríceps sural, no el recto femoral, cuya acción extensora se expresa solo en la porción entre la rótula y la tuberosidad tibial.
El recurvatum también produce alteraciones a nivel de cadera y tobillo: las fuerzas G y R se concentran dentro de la cavidad acetabular en lugar de distribuirse a lo largo de todo el fémur.
Test diferencial para el recurvatum
Corrigiendo la rotación interna femoral mediante rotación externa activa o pasiva: si el recurvatum no se modifica, se debe a laxitud ligamentosa; si la derotación produce flexión de rodilla, el recurvatum está inducido por acortamiento muscular.
Progresión de los patrones patológicos
Los cuatro patrones están asociados y representan una progresión: inicialmente rotación interna e hiperextensión, luego flexión y rotación externa. Una rodilla que aparenta estar bien posicionada puede estarlo realmente, o puede haber agotado las dos primeras direcciones de movimiento y haber entrado en las dos siguientes.
En flexión, el par isquiotibiales-tríceps sural vuelve a ser extensor, pero las componentes verticales del vector actúan con tal intensidad que impiden la propia extensión. El resultado es una rodilla rígida con alto gasto energético.
Valgo y varo
El valgo está determinado por los aductores femorales, el tensor de la fascia lata, el tríceps sural (un potente supinador del talón) y el tibial posterior, todos con el pie como punto fijo. El tensor de la fascia lata, una vez establecido el valgo, invierte su acción y contribuye a su fijación, aunque nunca es la causa primaria.
El varo está determinado vectorialmente por el tibial anterior y los fibulares largo y corto. Los músculos abductores de cadera, al ser monoarticulares con vectores cortos, solo pueden influir mínimamente en la relación femorotibial — con un acortamiento global inferior al 2–3%, su efecto sobre la geometría de la rodilla es despreciable. Son, sin embargo, altamente eficaces en la estabilización de la cabeza femoral dentro del acetábulo.
El test de derotación elimina la interferencia del componente rotacional sobre el plano frontal, revelando la verdadera relación varo-valgo de la articulación.
Desviación rotuliana
Cuando el fémur está en rotación interna o externa por la acción de los isquiotibiales, el cuádriceps reposiciona la rótula a través de los vastos, creando una disociación femoropatelar. La desviación rotuliana está por tanto causada directamente por el vasto medial o lateral, pero como consecuencia de la rotación del miembro inducida predominantemente por los isquiotibiales.
Fundamentos físicos del modelo. Este artículo aplica el modelo biomecánico AIFiMM. Sus fundamentos físicos se desarrollan en tres artículos consecutivos, que conviene leer en orden:
- Cómo el acortamiento muscular genera conflicto articular — por qué los músculos se acortan y el modelo de Fuerza Resistente / Fuerza Motriz
- ¿Realmente los músculos antigravitatorios se oponen a la gravedad? — cómo la desalineación segmentaria aumenta la Fuerza Resistente
- Por qué se desarrolla el conflicto articular: análisis vectorial de las fuerzas musculares — cómo se identifican y predicen las fuerzas responsables